Anne nunca imaginó que leer un viejo libro de mitología vasca antes de dormir la llevaría a un bosque imposible, un lugar donde el cielo era violeta, las hojas brillaban como plata y las flores respiraban. Allí, noche tras noche, la esperaba Mari, la diosa de las tormentas. Lejos de la figura distante de los libros, Mari se mostraba cercana, poderosa y sorprendentemente humana. Entre paseos por un bosque mágico y confesiones sobre la soledad de lo inmortal, Anne descubrió un mundo donde la magia aún respira… y donde quizá ella también tiene un propósito. Al despertar, solo quedaba una pregunta: ¿fue un sueño… o una llamada?
